| La trompeta es un instrumento de boquilla en forma de taza, con un tubo de diámetro reducido, cilíndrico en los tres primeros cuartos de su longitud aproximadamente, que se abre luego para terminar en un pabellón de dimensiones medianas. Consecuencia directa de la diferencia de longitud del tubo es el registro más agudo de la trompeta moderna, así como su sonido más brillante y más resonante se debe a la forma del tubo, del pabellón y de la boquilla. Tanto en la trompeta como en el caso del corno, puede usarse un tapón en forma de pera llamado sordina que se inserta en el pabellón para disminuir su sonido, o bien para producir, mediante una mayor presión del soplo, sonidos ásperos y estridentes de un timbre muy particular. Las articulaciones doble o triple pueden conseguirse en la trompeta, y son de mayor efecto en ella que en ningún otro instrumento de viento. |
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historia de la trompeta se remonta a los orígenes de la historia de
la humanidad. La Biblia ofrece
el testimonio de su importancia en las ceremonias religiosas primitivas;
Homero, el de su uso en la batalla.
De
una época anterior a la de Homero datan las trompetas que se encontraron
en la tumba del faraón e En
un principio el "claro" tenía un tubo La
gran importancia de la trompeta en los conjuntos instrumentales antiguos
se advierte en el hecho de que, de los cuarenta y dos instrumentistas
adscritos a la corte
de Enrique VIII, catorce eran trompetistas. La
historia de la orquesta comienza en realidad en los primeros años del
siglo XVII, y ya se ha dicho que la trompeta figuraba en los conjuntos
instrumentales no uniformes de esa época. En
el Orfeo de Monteverdi (1607) encontramos una tocata para cinco trompetas
de diferentes afinaciones. Hay
quien dice que el éxito de la trompeta en estos experimentos orquestales
no debe haber En
el mismo período, Purcell empleó frecuentemente la trompeta; en su ópera
Dioclesian una trompeta y una voz de contralto cantan a dúo; él escribía
para un instrumentista consumado: John Shore, trompetista de la corte
y miembro de una familia de trompetistas que fue famosa durante todo
un siglo. Probablemente
muchas de las partes difíciles para trompeta compuestas por los músicos
de esa época fueron escritas para determinados virtuosos de gran habilidad. En esta misma época la gran mayoría de
los compositores alemanes incluían la trompeta en los conjuntos orquestales. Händel,
poco tiempo después, escribió partes muy agudas y floridas para este
instrumento, como su "Let the bright seraphim" (en Sansón) y "The trumpet
shall sound" (El Mesías). Este autor indicaba en la partitura: "Clarino
I, Clarino II y Prinzipale", lo que muestra que en sus días aún se mantenía
para los instrumentistas la, misma distribución que en la época de Monteverdi.
También Bach escribió para la trompeta partes muy floridas, y
en general, en un registro más agudo. Claro está que sólo en el sector agudo de la
serie armónica las notas de la trompeta son lo suficientemente vecinas
entre sí como para que se pueda encomendar a este instrumento algo más
que la ejecución de un simple arpegio; por eso cuando los compositores
se proponían asignar a la trompeta un mensaje verdaderamente melódico,
se veían obligados a hacerlo en el registro agudo del instrumento, lo
que podía lograrse con cierta facilidad en las largas trompetas de la
época, largas, y por lo tanto graves. Se ha Después
de esta época la trompeta perdió su papel destacado para pasar a ocupar
un puesto secundario. En
Haydn y Mozart (autores con los que puede decirse que se inicia la orquesta
moderna), la trompeta tiende a convertirse de instrumento melódico en
instrumento de armonía; ya no usa sus sonidos agudos ordenados uno junto
al otro en la escala armónica, y se contenta con emplear sus notas más
graves y espaciadas, las que, por ser en su mayoría las notas del acorde
de tónica, limitan las intervenciones de la trompeta a una modesta contribución
al volumen general en los pasajes del tipo de la coda que aparecen al
final de los movimientos, o al final de ciertas secciones de los mismos,
y a otros usos similares de importancia muy relativa.
En realidad, vuelve a ser en la orquesta lo que había sido en
otras circunstancias: la compañera inseparable de los timbales, que
en esa época se limitaban a dos notas (la tónica y la dominante), circunstancia
que explica el empleo similar que se dio a este instrumento de percusión
y a la trompeta. La atracción de la trompeta es, en gran
medida, la misma atracción que despierta el fortissimo; ahora bien,
como en esa época un pasaje fortissimo estaba construido habitualmente
mediante el sencillo recurso de los acordes de tónica y dominante (exactamente
la base para un uso adecuado de los registros medio y grave de la trompeta),
la trompeta y el fortissimo llegaron a vincularse íntimamente. Dos
trompetas era a la sazón la participación corriente de este instrumento
en la constitución de la orquesta. Con Beethoven, el papel de la trompeta y de los timbales se hace un tanto más importante, pero mientras se siguió empleando sólo la trompeta "natural" (con o sin tubos adicionales), el trompetista no llegó a tener una intervención destacada en el tejido de la trama contrapuntística. Se
hicieron vanas tentativas para liberar a la trompeta de su función estrictamente
armónica y para darle patente de instrumento melódico. A fines del siglo
XVlll se ensayó una trompeta de llaves, pero fue pronto abandonada. Se hicieron otros
ensayos tendientes a poner el pabellón del instrumento al alcance de
la mano del intérprete, con el objeto de permitirle enriquecer la gama
de sonidos del instrumento con los "sonidos tapados", del como; sin
embargo estos sonidos que, para muchos, suenan muy apagados en el corno,
lo parecieron mucho más en la
trompeta,
por el contraste que ofrecían con el brillante timbre natural de este
instrumento.
Como se ha dicho, la trompeta
de vara tuvo cierto éxito en Inglaterra, pero casi ninguno en los demás
países.
El irlandés Clagget, que con todo ingenio había unido dos cornos
de diferente altura en los que un pistón desviaba la columna de aire
de uno a otro, hizo lo mismo con la trompeta. De la misma
manera, otros inventores
expusieron otras tantas ideas brillantes. A
principios del siglo XIX, dos alemanes, Blühmel y Stölzel (o Blümel
y Stölzl), aplicaron a este Como
se verá, la trompeta de pistones aparece con toda oportunidad para intervenir
en la ejecución de la música cromática de Wagner, por lo que éste pudo,
sin ningún reparo, poner los sonidos de la trompeta al servicio de su
estilo altamente contrapuntístico. Como
queda dicho, en la segunda mitad del siglo XVIII las orquestas se constituían
corrientemente con dos trompetas (excepto para el acompañamiento de
las obras corales, caso en el cual se escuchaban tres y hasta cuatro
de estos instrumentos). Wagner por lo común usó tres, a fin de poder
asignar a la trompeta acordes enteros; en Tannhäuser, un motivo especial
lo lleva a emplear doce trompetas. Desde Wagner
los compositores de obras para orquesta han usado la trompeta sin ninguna
clase de restricciones, siendo tres el |