Gabriel Faurè (1845 Pamiers-1924 París)
Fauré asistió a la Ecole Niedermeyer desde 1854 a 1865, estudiando órgano y dirección coral. Fue influido por Saint-Saëns y su círculo mientras trabajaba como profesor y músico de iglesia (en Rennes desde 1866 a 1870, en St.Sulpice de 1871 a 1873 y en Madeleine desde 1874).
Aunque conoció a Liszt y quedó fascinado con la música de Wagner, Fauré buscó un estilo propio en sus numerosas obras para piano y canciones, las que componía principalmente en vacaciones. El reconocimiento llegó lentamente debido a la modernidad de su música.
En 1892 fue nombrado inspector nacional de los conservatorios provinciales y en 1896 organista jefe en Madeleine, así como profesor de composición en el Conservatorio, donde tuvo entre sus alumnos a Ravel, Koechlin, Roger-Ducasse, Enescu y Nadia Boulanger. Desde 1905 a 1920 fue un director influyente y absoluto en el Conservatorio, siendo alabado por las magistrales obras vocales y de cámara que compuso hasta su muerte.
El desarrollo estilístico de Fauré puede ser trazado desde aquellas canciones melancólicas de su juventud hasta las densas partituras instrumentales tardías, con tratamientos que incluyen una delicada combinación de una extensa tonalidad y modalidad, rápidas modulaciones a claves lejanas y un constante despliegue melódico.
Considerado como el más importante maestro de la canción francesa, Fauré produjo seis importantes ciclos (como el notable Op.61) y tres colecciones de 21 piezas cada una (1879, 1897, 1908). Con su música de cámara enriqueció todos los géneros que abordó, mientras que sus partituras para piano (especialmente nocturnos, barcarolas e impromptus) revelan toda la evolución de su estilo. Entre sus escasas obras a gran escala sobresalen el famoso Requiem Op.48 y la ópera Penélope (1913).